En general, los germinados
se pueden añadir a toda clase de
sopas, con la sola precaución de
añadirlos cuando la sopa ya esté
en el plato. No cuezas nunca los germinados,
pues la cocción les quita su cualidad
de alimento vivo.
Además su potencial de enzimas, vitaminas
y sustancias biológicas se reduciría
prácticamente a cero.