Las Regiones de Europa deberían tener la última
palabra en las cuestiones relativas al cultivo de productos
genéticamente modificados, propone una conferencia
europea celebrada a finales de enero en Berlín con
una gran asistencia. Durante la misma, se dio a conocer que
ya hay más de 100 zonas regionales y 3.500 locales
que se declaran libres de transgénicos. Ha llegado
el momento, dice un manifiesto aprobado en la conferencia,
de que se modifique la legislación europea para que
aquellas zonas que lo deseen se mantengan libres del cultivo
de productos MG. 200 delegados de regiones libres de transgénicos
de 30 países europeos hicieron un llamamiento a las
instituciones europeas para que contribuyan a proteger las
semillas convencionales y ecológicas contra la contaminación
con OMGs, así como a hacer arraigar un derecho que
posibilite a las regiones permanecer libres de transgénicos.
Además, se les debería conceder la cogestión
en los procesos de autorización científicamente
cuestionables que no se basen en el principio de precaución.
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