El material ADN de los alimentos modificados genéticamente
va a parar a la flora intestinal humana. Ese es el resultado
de experimentos con alimentos transgénicos realizados
por la Universidad de Newcastle. Aunque este conocimiento
sorprendió, y algunos investigadores expresaron su
asombro, las autoridades de seguridad alimentaria Food Standards
Agency no le han atribuido ningún significado especial.
La Soil Association parte del supuesto de que la seguridad
de los alimentos transgénicos está puesta en
entredicho, ya que no existen otros estudios. Los procesos
de autorización de las técnicas genéticas
no serían los adecuados, dice la Soil Association,
y la forma de proceder de la Food Standards Agency no sigue
los principios preventivos de protección de la salud
basados en resultados científicos. La opinión
pública y el Gobierno tampoco habrían sido informados
suficientemente sobre los riesgos de seguridad.
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